Cada año, cuando termina la temporada de la NBA, echamos la vista atrás y buscamos quién ha sido ese jugador destacado con el que nadie contaba a principios de año. Es lo que se conoce como el «robo» del año. Ese chico, despreciado por las primeras posiciones del draft, que acaba convirtiéndose estrella a base de trabajo. Un talento escondido detrás de la masa de músculos que siempre atrae la atención de los «General Manager» y ojeadores de la NBA.
Pues bien, siguiendo un poco lo que nos está dejando este inicio de campaña, no puedo evitar fijarme en uno de esos semidesconocidos para el gran público como Monta Ellis. Elegido con el número 40 en segunda ronda del draft de 2005 -por detrás de «bluffs» como Marvin Williams (2), Ike Diogu (9) o Sean May (13)-, el alero de los Warriors se ha convertido en uno de los grandes cañoneros de la liga.
Ha sido una escalada lenta y progresiva, asentada sobre unos fundamentos técnicos exquisitos. Muchos le veían poco preparado para dar el salto a la NBA debido a su fragilidad física, pero su excelente muñeca y su rapidez en el manejo del balón le han aupado al trono de mejor artillero, por delante de ilustres anotadores como Rose, Nowitzki o Kevin Durant.
Su historia arranca en Jackson, Missisipi, hace 25 años. En sus años de Instituto, llegó a ser elegido mejor jugador por la revista «Parade», un honor que compartió con Greg Oden, que luego sería elegido número uno por los Blazers. En el Lanier High School, ya apuntaba maneras, firmando 28,9 puntos por partido en los cuatro años que jugó para los Bulldogs. Una cifra que aumentó hasta los 38,4 en su último año con la camiseta roja, en el que llegó a lograr 72 puntos en un encuentro contra el Instituto de Greenwood. Antes de llegar a la NBA, Ellis jugó en la Universidad de «Missisipi State», donde sus números no fueron suficientemente buenos como para llamar la atención de los «General Manager», así que acabó siendo un segunda fila para los Warriors.
Tras un primer año como rookie, en el que apenas destacó (6,8 puntos por partido), la llegada de Don Nelson al banquillo de los Warriors significó un paso adelante para él. Los consejos del veterano técnico le sirvieron para mejorar y acabó su año de sophomore como «Jugador Más Mejorado» de la NBA. Empezaba a creérselo.

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